Salir en lancha a las 5 de la mañana y ver despertar la laguna de Monterrico: una experiencia que mezcla belleza, tranquilidad y buen café en la costa del Pacífico.
Alfombras de aserrín, romanos, cucuruchos y dos andas monumentales: mi crónica del Quinto Domingo de Cuaresma en una Antigua Guatemala totalmente peatonal.
Colores, aromas, regateo y un “¿qué le ofrezco, canche?”: ir de compras al mercado es la forma más auténtica de conocer la vida cotidiana guatemalteca.