Domingo de Cuaresma en Antigua Guatemala

Como francés viviendo en Guatemala, esta es una de las tradiciones que más me impactan…

Quinto domingo de Cuaresma: el día de una de las procesiones más famosas de Antigua Guatemala. Ya había vivido esta tradición en 2022, durante mi primera estadía larga en el país. Dos años después, me sigue impresionando la belleza del recorrido y la inmensa cantidad de gente que se reúne para verla.

Dejando el tráfico atrás: el lujo de una Antigua peatonal

Mi experiencia empieza a las 3:15 p.m. cuando llego al parqueo municipal de Santa Inés (cuesta Q20 y hay buen espacio). Con mis acompañantes decidimos irnos a pie y no tomar el bus para ganar tiempo. De hecho, se hace un tráfico interminable en la entrada de Antigua, ¡así que es mejor caminar!

Después de 20 minutos de caminata bajo el sol y respirando humo de carro (la parte que menos me gustó 😅), por fin llegamos al centro. Mi recomendación para evitar esto es subir y pasar por la aldea de Santa Inés, así no caminas a la orilla de la carretera. Lo que más me gusta de estos domingos de Cuaresma es tener esta ciudad patrimonial totalmente peatonal: es un lujo. Por ahora, esto solo pasa los domingos de Cuaresma y en algunos eventos del año, ¡pero estoy seguro de que el futuro de esta ciudad preciosa será sin carros!

Ahora toca buscar en el mapa por dónde viene el cortejo. Por la hora (4:00 p. m.) y tomando en cuenta que siempre hay atrasos, nos dirigimos hacia La Candelaria.

El arte efímero de las alfombras antigüeñas

En el camino, disfruto de las alfombras: un arte efímero y colorido que los antigüeños hacen con el corazón. Se dedican a cuidarlas hasta el último segundo, humedeciendo cada parte de su obra.

Aparte de lo visual, algo que se queda grabado en mi memoria son los olores: la mezcla del incienso, el aserrín y las flores frescas.

¡Ahi viene la procesión!

Buscando la procesión llegamos a la 4ta Avenida Norte… y ahí viene. ¡Encuentro un poste perfecto que me sirve de base para ver bien y tomar buenas fotos! Todo empieza con los romanos (lo que refuerza ese viaje en el tiempo), seguidos por una fila interminable de hombres vestidos con túnica morada: ¡los famosos cucuruchos! Entre toda esa gente, los vendedores de agua anuncian lo que venden; bajo este sol, es un buen negocio.

El paso del anda de Jesús de la Caída

Por fin llega el anda de Jesús de la Caída. Noventa cucuruchos cargan esta representación que suele pesar entre 1,500 y 2,000 libras. La marcha fúnebre de fondo y los rostros de devoción le dan un sentido de solemnidad importante a este momento. Aprovecho para tomar fotos intentando captar esa esencia.

El paso de la anda de la Virgen

Atrás sigue la procesión de la Virgen. El anda es más pequeña, llevada en hombros por 26 devotas cargadoras.

En total, fueron aproximadamente 45 minutos desde que pasaron los romanos hasta la cola del recorrido, donde el personal municipal va limpiando de inmediato lo que queda de las alfombras.

Para cerrar esta experiencia, necesitaba algo refrescante, así que me compré un licuado de mango. ¡Qué delicia!

Cuéntame en los comentarios: ¿ya viviste esta experiencia en Antigua? Si tienes preguntas o planeas ir el próximo año, déjalas abajo y con gusto te contesto.

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